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Cómo prevenir atascos en fregaderos y sanitarios durante todo el año

Fregadero de cocina con colador en el desagüe y bote de aceite usado para prevenir atascos en una vivienda de Sevilla

La mayoría de los atascos de casa no aparecen de un día para otro. Se forman despacio, con la grasa de cada fregado, el pelo de cada ducha y esa toallita que parecía inofensiva. Lo bueno es que también se previenen despacio, con unos gestos que apenas llevan tiempo. Esta guía reúne qué hacer cada semana y cada mes, y qué vigilar en cada estación en una vivienda de Sevilla. Si el agua ya no baja, no es momento de prevenir: mira qué hacer cuando se atasca un desagüe o pide un desatasco de fregaderos y sanitarios.

En el fregadero: la grasa es el enemigo

El aceite baja líquido y caliente, se enfría en la tubería y se pega a la pared. Sobre esa capa se quedan restos de comida y de jabón, y el paso se va estrechando sin que se note hasta que un día el fregadero tarda en vaciarse. Por eso casi toda la prevención en la cocina consiste en que la grasa no llegue al desagüe:

  • Guarda el aceite usado en un bote cerrado y llévalo al contenedor o al punto de recogida de tu zona. Nunca por el fregadero, ni en poca cantidad.
  • Limpia sartenes y bandejas con papel antes de meterlas bajo el grifo o en el lavavajillas.
  • Usa un colador de desagüe y vacíalo en la basura. Arroz, posos de café y restos de verdura forman un tapón junto con la grasa.
  • Si tienes lavavajillas, limpia su filtro según indique el fabricante, porque lo que no retiene acaba en el mismo sifón.

Echar agua hirviendo no es una solución. Puede mover la grasa un tramo más abajo, donde vuelve a enfriarse y es más difícil llegar a ella. Tampoco ayuda recurrir a la sosa como mantenimiento: es peligrosa para la piel y no distingue entre un tapón y una tubería delicada.

En el baño: pelo, toallitas y lo que no es papel

La norma del inodoro cabe en una frase: solo papel higiénico y lo que sale del cuerpo. Las toallitas húmedas no se deshacen como el papel, aunque el envase las presente como desechables, y lo mismo pasa con compresas, bastoncillos, hilo dental, algodón o restos de arena de gato. Muchas pasan por la taza sin problema, se enganchan más abajo y atrapan lo siguiente. Una papelera con tapa junto al inodoro evita la mayoría de estos atascos.

En la ducha y el lavabo, el problema es el pelo unido al jabón. Una rejilla atrapapelos cuesta poco y se limpia en segundos. Cuando el agua empiece a tardar en irse, retira la tapa del desagüe y saca lo que haya: suele bastar para evitar el atasco, y es mejor hacerlo antes de que el plato se encharque.

Una rutina sencilla para todo el año

No hace falta un calendario complicado. Con esta frecuencia, orientativa, se cubre lo principal en una vivienda normal:

  • Cada semana: vacía el colador del fregadero y limpia la rejilla de la ducha.
  • Cada mes: deja correr agua templada un par de minutos por los desagües de menos uso, para que el sifón no se seque y arrastre lo que haya quedado.
  • Cada pocos meses: limpia el sifón del fregadero si es registrable. Pon un cubo debajo, desenrosca con cuidado, lávalo y vuelve a montarlo apretando a mano, sin forzar la rosca.
  • Una vez al año: comprueba si el agua baja a buen ritmo en todos los puntos de la casa, y anota cualquiera que haya empeorado.

Qué vigilar en cada estación en Sevilla

En verano, el calor hace que cualquier resto huela antes y que el agua del sifón se evapore si el aparato no se usa. Si te vas unas semanas, a la vuelta abre el agua en todos los puntos para reponer ese cierre, incluidos el bidé y la ducha del segundo baño. Si vuelves de la playa, sacude la ropa y los pies antes de entrar en la ducha: la arena pesa, se queda en el sifón y no se va con el agua.

En otoño llegan las primeras tormentas fuertes tras meses de sequía. Si tienes patio o terraza, retira hojas y tierra de los sumideros antes de que empiecen las lluvias. Cuando se juntan muchos litros en poco tiempo, un sumidero medio tapado es lo que hace que el agua entre en casa. En patios y garajes de comunidad, la limpieza de imbornales conviene hacerla antes de esa época, no después de la primera inundación.

En invierno, las comidas familiares significan más grasa y más uso del fregadero en pocos días, y más visitas que no saben qué se puede tirar al inodoro. Si recibes en casa, deja la papelera del baño a la vista y no vacíes en el fregadero la grasa de los asados.

En primavera es buen momento para la revisión anual: limpia los sifones, comprueba los sumideros del patio tras la caída de hojas y flores, y mira si hay olor a saneamiento antes de que llegue el calor y lo acentúe.

Señales de que algo está empezando

Un atasco suele avisar. Hazle caso a un desagüe que gorgotea, a un fregadero que antes vaciaba rápido y ahora tarda, al olor que sube por un aparato que sí se usa o al agua de la taza que cambia de nivel al abrir otro grifo. Si un solo punto va lento, lo normal es que el problema esté cerca, en su sifón. Si fallan varios a la vez, o si se atasca el inodoro cuando funciona la lavadora, el tapón ya no está en el aparato sino más abajo.

Ahí la limpieza casera deja de servir, y lo prudente es no insistir con productos. Si en un edificio pasa en varias viviendas, la bajante es común y conviene avisar a la comunidad, que puede valorar un mantenimiento de la red de saneamiento.

Cuando el mismo atasco vuelve

Si se ha desatascado el mismo punto dos o tres veces en poco tiempo, seguir abriendo el paso es tratar el síntoma. Puede haber una pendiente mal resuelta, un tramo aplastado, raíces o una acumulación que no se ve desde el aparato. En ese caso, una inspección de tuberías con cámara permite ver el interior del conducto y decidir con datos antes de abrir nada.

Para todo lo demás, basta con no echar grasa ni toallitas, limpiar coladores y rejillas, y usar de vez en cuando los desagües olvidados. Si tienes dudas sobre un desagüe que va a peor, cuéntanos qué hace y te orientamos.

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